La representante de la Junta Extremeña en el Festival de Eurovisión 2009, celebrado en Moscú, ha recibido esta noche un soberbio varapalo.
Una mala interpretación de una floja canción no justifica el desastre; ha quedado la penúltima de 25, y solo un puñado de puntos donados por Andorra y Portugal la han librado del cero absoluto que mantuvo mucho tiempo en su casillero.
Bastante peor que El Chiquilicuatre. El Uribarri no se lo explicaba.
Hay que buscar otra razón a la catástrofe, y parece obvia: los países europeos y asociados han entendido que no se trataba de un festival de Eurovisión más, sino de un plesbicito acerca del proyecto Refinería Balboa, que apoya la Junta Extremeña, la misma que apoya a la cantante..
Lo siento por Poyeya, que parece una buena chica, y que va a ver su carrera truncada por haber asociado su buen nombre al gobierno y al partido que defienden la instalación de esa cuestionable industria -por sucia, contaminante, anticuada, poco rentable y escasamente generadora de empleo- en plena Tierra de Barros.




































