
Si uno visita los blogs y los sitios de la derecha –COPES, diversas cosas con el apellido “digital”, intereconomías,...- verá aparecer con alta frecuencia referencias a los cuatro millones y medio de parados, a los ex-ejecutivos con corbata rebuscando en los contenedores de basura de los supermercados, y a las familias acudiendo unidas a los comedores de determinada oenegé para-eclesial.
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Repiten la alusión de forma desinteresada y mecánica, como quien repite una jaculatoria, o una consigna, con los movimientos semiautomáticos de los muertos vivientes, como zombies.
A veces contraponen su preocupación por estos grupos sociales, salidos de la crisis, con el desinterés que la izquierda garbancera y sus adláteres estalinistas, hooligans, sectarios,... muestran por ellos, y recriminan, como hicieron con Malo, que no se ocupen de ese problema.


Esta derecha eclesiástica, que -solidaria con los obispos- tanta preocupación siente por los linces como especie protegida, denota también una gran preocupación por los desheredados de la crisis económica global, y particular, consecuencia entre otras cosas del pelotazo del ladrillo y las bodas en el escorial.
Hoy, que reponen Plácido en alguna cadena de televisión, cabe recordarles que se dejen de milongas, que los comedores esos los financiamos entre todos, y que si quieren hacer algo verdaderamente propio, que sienten pobres a su mesa, mientras que algunos seguimos apostando por la justicia con los linces, con los nasciturus y con sus madres eventuales, y con los pobres, y en ningún caso por la caridad ,
que, bien entendida, comienza por un@ mism@.