
Hemos tocado en los últimos días algunos sucesos a los que se les ha pretendido dar la categoría de conspiración: el atentado a Carrero, el 23 F... Si algo merece esa sospecha es sin duda el tremendo atentado del 11 M de 2004, simultáneo en diversos trenes de Madrid, que costó la vida a más 200 personas y miles de heridos.

La teoría de la conspiración defendida esencialmente por Pedro J en El Mundo y por Fede Jiménez en la COPE, así como en las siniestras ramificaciones digitales de estos personajes y medios, establece lo siguiente:

El atentado del 11 M fue obra material de unos moritos indocumentados "que no sabían ni hacer la O con un canuto", muchos de los cuales fueron asesinados para ocultar la verdadera responsabilidad, que es de miembros de servicios secretos y policiales desleales al gobierno del PP, aliados con el PSOE y con ETA, con la finalidad de dar un vuelco a las elecciones en curso, favoreciendo así la derrota del PP de Aznar y el futuro encamamiento del PSOE, una vez en el gobierno, con la banda terrorista. Más o menos; nada de altas montañas ni desiertos lejanos.

No voy a entrar en las innumerables “pruebas de cargo” que apoyan esta teoría: la furgoneta Skoda que ni era Skoda ni era Fabia, la cinta de la orquesta Mondragón que era tarjeta de visita de los de esa cooperativa, la mochila de Vallecas, que andaba y desandaba caminos por sus propios pies, el bórico, el titadine o la pólvora de mistos restallones que explotó en los trenes, Manolón, la cuñá del Trashorras... Tantas pruebas nos han dado que nos han confundido. Veamos que podemos aducir contra tan poderosa carga documental.

1º) Todos nosotros pensamos de entrada en ETA, pero
a primeras horas de la mañana, todo el mundo civilizado tenía conciencia de que aquello olía a nihilista terrorismo islámico; desde el principio recibí emails de apoyo de colegas europeos dando por hecha la autoría islamista, que se había difundido internacionalmente; la propia ETA rechazó muy temprano aquella monstruosidad por boca de Otegui, -lo que no había hecho nunca hasta ese día-... Todo el mundo, digo, pero aquí, nuestro Ministro del Interior farfulló que era de mal nacidos pensar en otros autores que no fuesen los etarras... Posteriores atentados en Bombay y en Londres de similar perfil abonaron la autoría islamista; seguro que anduvo Trashorras por allí con el titadine y los números de móvil de los gudaris.

2º) Los conspiradores habrían matado mosquitos a cañonazos; si se da un golpe de estado, se da con todas sus consecuencias, para durar décadas o siglos en el poder.
¿Se produce un atentado de esa magnitud para “intentar” volcar un resultado electoral, cuyos efectos duran 4 años como máximo en nuestro sistema político? Hay que ser bruto, y no niego que los haya.


3º)
Los conspiradores habían atado bien todos los cabos: todo estuvo bien organizado y coordinado, las bombas estallaron casi simultáneamente causando todo el horror de golpe, y también
habían previsto sin duda el papel que iba a jugar el trío calavera: Aznar, Aceves, Zaplana y Rajoy. Si a primera hora del 11-M hubieran dicho: “Ha ocurrido un terrible atentado cuya autoría desconocemos; pedimos apoyo y solidaridad”, es muy posible que el pueblo herido se hubiera volcado con ellos, y les hubiera votado en masa, pero como habían calculado los conspiradores, no hicieron eso, sino culpar a ETA y obviar los indicios que apuntaban a Al Qaeda. El trío no fue solo falaz y felón en las primeras horas, sino que mantuvo y no enmendó su postura durante varios días, hasta que no hubo más remedio.
Los conspiradores fueron muy astutos al incorporar esta extraña reacción del gobierno, y dieron en el blanco. Así se les quedó la cara al trío calavera y a Urdacci.

4º)
El PSOE ganó las elecciones y se encamó con ETA, pero poco gusto les dio a ambos aquel polvo interruptus por el estallido de la T4. Claro, que entretanto ETA se rearmó, y así de fuertes están ahora.
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5º) Finalmente,
¿es verosimil que si ETA estuvo detrás de aquello lo hiciese de una forma tan desinteresadamete anónima? ¿A cambio de qué? ¿Solo a cambio de una apertura de negociaciones que no conducirían a parte alguna? ¿Es realmente mejor para ETA Zapatero que Rajoy? ¿Qué dirán los autores y defensores de la teoría de la conspiración el día en que a ETA le de por decir que sí, que fueron ellos? No les han creído mientras han dicho que no, ¿les creerán cuando digan que sí? Aviados estamos.
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Ayer Fede en la COPE, criticando el numerito de teatralizar las conversaciones corruptas entre Gürtel-Camps y el Bigotes, dijo que por qué no dramatizaba también la SER a Iñaki Gabilondo recibiendo la información de los suicidas en los trenes del 11 M, que luego no se confirmó. No voy a defender ahora a la SER, pero si después de 5 años eso es lo único que pueden echarle en cara a la emisora de PRISA, muy mal andan de argumentos el Fede, Pedro J y su harca.
Lo más probable es que el 11 M fuese lo que nos parece: un brutal atentado de Al Qaeda en un país occidental que había apoyado de forma conspicua la guerra de Irak, y que estaba poco armado frente a esa clase de terrorismo. La propia ETA quedó aturdida por unos meses ante el estruendo de aquella explosión. El PSOE ganó unas elecciones que no tenía lejos en las encuestas, y es posible que en esa victoria influyese algo, o bastante,
el horrible comportamiento del gobierno en aquellos días aciagos, que fue tan extravagante, tan interesado, tan absurdo, que difícilmente pudo ser previsto por ningún conspirador, por listo que fuera. No parece que haya más. No hay más.

P.S.- Le debía esta entrada a Lázaro. No sé si podré atender la discusión -si la hubiere- como es debido.