lunes, 13 de abril de 2009

La mili, perdida escuela de vida

Ahora que la mili obligatoria ha muerto todo el mundo habla bien de ella. Y es cierto que tenía grandes ventajas. Algunos ex-comentaristas de este blog se manifestaron a su favor. Ayer un reportero de un programa sobre procesiones y cofradías entrevistaba a algunos legionarios del cristo de la buena muerte de Málaga, y ante su incultura en jerarquía y disciplina los "legías" le repetían una vez y otra asombrados: “Tú no has hecho la mili, verdad?”

La mili era aprendizaje de vida. El periodo llamado de “campamento” -"CIR 16, donde se une España entera"- era como un "guantánamo" deportivo, en el que solo se podía pensar en dormir y comer, pues lo demás todo era sufrimiento, pero físico, que es el que menos duele: carreras en formación cantando recios himnos, tablas de gimnasia con el mosquetón, carreras de vuelta al bendito barracón, ducha fría, letrina, cantina, cena, imaginaria, madrugón –como el “Full Metal Jacket”, vamos-. Corría la leyenda del bromuro, pero todos creíamos que era innecesario. En medio estaban los peligrosísimos ejercicios de tiro con el temible CETME, mucho más peligroso que cualquier enemigo, y los llamados servicios: cocina, oficios, economato...

En los oficios dabas clases particulares a los hijos zotes de los tenientes y capitanes, o le arreglabas la tapa del delco o la abolladura del capó de su 1430. Si te tocaba economato te pasabas la mañanas preparando los pedidos de las casas particulares de los mandos y sus señoras, y las tardes repartiéndolos en camiones militares con carburante militar, que cargados de huevos, aceite, hortalizas y detergentes recorrían San Fernando y poblaciones aledañas; algunas propinas caían, no crean ustedes.

Cuando se ascendía de recluta a soldado del glorioso ejército –tras la llamada jura de bandera- te llevaban a un cuartel donde las horas transcurrían lentas. Tras la diana y el desayuno, el cabo nos formaba y destinaba a los más letrados a las letrinas –cura de humildad- y luego cantina, comida, siesta, cantina, paseo, litera; aquí ya si daba tiempo para pensar y hacer otras cosas, sobre todo en las horas muertas de las guardias y retenes, en camastros costrosos y apestosos donde las horas de sueño sabían a evasión y a gloria, con Pink Floyd, o Sandro Giacobbe sonando de fondo en los loritos.

Pocas formas había de escapar de aquello, una era hacia arriba, a oficinas o al botiquín de algún cuartel o regimiento, al hospital militar -el alma vendíamos al diablo o a quien fuese por salir de la maldita rutina alcohólica del cuartel-... y otra era hacia abajo, hacia el servicio doméstico –como ahora explicaré-, con mucho la escapatoria más satisfactoria y rentable.

En el ejército colonial donde serví –en los albores de la “transición”- persistía la institución del “machaca” que ya había desaparecido en la llamada "península".


El machaca o auxiliar era en realidad un soldado destinado al servicio doméstico de la casa particular de un mando y de su señora; tras la diana y el desayuno marchaba al domicilio familiar, donde su primera misión era llevar a los niños al colegio; luego la compra en el mercado, la limpieza de la plata... en fin, a las órdenes de la señora; algunos machacas presumían de sacar brillo a más cosas, entre ellas al sable –tantas horas solas las fieles esposas de los militares-, pero nunca se sabía a ciencia cierta, si bien es verdad que a alguna señora vi despidiendo a su machaca en el puerto, cuando llegaba la inevitable hora de la licenciatura.

A cambio de sus servicios los machacas no hacían guardias ni retenes, no vestían de soldado y llevaban el pelo algo menos rapado que el común de la tropa; eran respetados por la policía militar y por los propios militares en función del rango de su amo y su señora.

A algunos mandos les molestaba profundamente que el machaca limpiase el sable en los cortinajes del dormitorio despues de haberlo usado.

Así eran las cosas, este aprendizaje de vida y de corrupción se ha perdido. Ahora ya no se sirve a la Patria. Ya no se tiran las botas desde el último tren de retorno, o desde el ferry en el que se cruza el estrecho por última vez.

Tuvo que ser precisamente Aznar el que terminara con esto., La juventud española nunca le estará suficientemente agradecida. Claro que con un ejército así ni podría haber reconquistado Perejil, ni podría haber colaborado en la segunda guerra del golfo, porque le podía haber tocado ir a su yerno, y qué hubiera dicho su Botella!
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P.S.-




En los años 80 el escritor Muñoz Molina publicó un librito memorial en el que cuenta una mili, que en parte pudo ser la suya. Con mirada pretendidamente crítica, la narración está invadida por sublimaciones y autojustificaciones, como casi toda su obra. No recuerdo si es en la propia novela o en las entrevistas que concedió en promoción, donde decía que él no pudo declararse objetor, porque no estaba la objeción regulada y la única alternativa era la prisión militar. Muñoz mentía. Casi desde la desaparición del caudillo los militares se vieron obligados a aceptar la objeción; los objetores no se incorporaban filas, y eran "puestos en libertad" a la espera de que se promulgase la ley que regulase aquello; estos objetores de primera hora -de la edad de Muñoz o algo mayores que él- pasaron muchos años de angustia y acojono, con sus derechos restringidos ya en democracia, pero finalmente se vieron beneficiados por el gran número de ciudadanos que se acogieron a la ley una vez promulgada, y finalmente fueron "licenciados" sin mili ni "servicio sustitutorio". La verdad es que la propia terminología suena hoy tan rancia... pero solo se trata de decir la verdad: Muñoz no objetó porque no quiso, o porque le faltó valor, como a tantos otros; o recursos. No pasa nada por reconocerlo.

55 comentarios:

Novicia Dalila dijo...

Ni el abuelo Cebolleta lo hubiera explicao mejor....

Es broma.
Nada, que voy con prisas no puedo entretenerme... Mañana le daré otro repaso... (Antuan, esto es culpa tuya, lo sepas. Lo tuyo es contagioso)

Besos vespertinos. Me voy con Lola a dar una vuelta por el parque.

Pantagruel dijo...

Novicia, a propósito de "cebolleta" se me olvido decirte el otro día, cuando los rabos, que en mi tierra "refregarla" o "restregarla" es otra cosa; exige consentimiento, mientras que el rabo no. A ver que vais a hacer por el parque, que está mu solitario a estas horas. Cuidaos.

P Vázquez "ORIENTADOR" dijo...

La mili sí que nos enseñó, aparte de lo que cuentas; el valor de la libertad, de lo que cuesta no poder hacer lo que quieras a cualquier hora... un aprendizaje para el resto de nuestra vida... de adultos responsables.

Abi E. dijo...

Muy bien dibujada la mili de esos años 70 en la que a mi también me tocaba cantar en mi caso una cancioncilla compuesta por otro recluta y que le hacia gracia al capitan.
...para que queremos muejeres, para, para, para, si se las lleva el alferez, para, para, para y para colmo con el bromuro no se me pone ni el pito duro, para para para...
un abrazo

Pantagruel dijo...

Si hay que haber estado preso para apreciar la libertad, si hay que haber estado enfermo para apreciar la salud,... desafortunados los afortunados. La privación de libertad de la mili era para mí tan arbitraia que encuentro imposible hacer lecturas positivas de aquello.

Pantagruel dijo...

Abi E, bienvenido; permite que me resista a entonar contigo la canción cuartelera. El que se sienta a tu lado en tu avatar es el Gaudí de León?

Joselu dijo...

Amigo Panta, siento discrepar de nuevo con tu planteamiento. Yo no pienso que la mili fuera buena o mala en sí misma. Yo la viví (trece meses)en Zaragoza entre 1978 y 1979. Recuerdo el CIR en San Gregorio como un periodo de excepción, recuerdo la camaradería, nuestras escapadas a Zaragoza a comer sardinas en los Marranos con vino blanco, las chicas que nos iban a ver, que no cagaba en toda la semana esperando un váter en condiciones el fin de semana, nuestros ejercicios e instrucción que no te dejaban tiempo para pensar, las imaginarias, los libros de Apollinaire que leí junto a los de Lawrence Durrell. Luego obtuve un destino privilegiado porque era de Zaragoza y tenía pase pernocta. Recuerdo las guardias, las conversaciones apasionantes durante las mismas, mis turnos entre cinco y siete de la madrugada viendo amanecer, mis turnos de cocina pelando gambas durante horas, mis escapadas durante la noche del cuartel para ver a Triana, mis fantasías de suicidio con el CETME contra mi garganta quitando el seguro, mis reflexiones durante las guardias oyendo la radio y enterándome que el Ayatolá Jomeini había llegado a Irán, mis relaciones normales con los mandos a los que esquivaba, la camaradería, mis escapadas, mis visitas a los que estaban en el calabozo y mi ocupación que era interesantísima en el CRM y Caja de Reclutas. Conversé con gente muy sugerente. Si a mí me preguntas si mi periodo de mili fue vacío, negativo o insufrible, he de decir que no. Y creo que a los adolescentes que suben con una prepotencia ofensiva les seguiría yendo bien unos meses de excepción cumpliendo el servicio militar. Soy taoísta y no pienso que la libertad se encuentre necesariamente en el individualismo extremo o en el hacer lo que uno quiera. Es cierto que verte obligado a cumplir unas normas (aunque sólo sea de fachada)enseña el valor de la libertad. Los jóvenes de hoy en día desconocen lo que significa y lo que implica la libertad. Pero no espero tener razón. Sólo he explicado cómo fue mi experiencia y no fue desastrosa ni negativa, y eso sin adherirme a los valores que encarnaban nuestros mandos, a los que aprendí a ver con cierta ternura aunque algunos se merecieran una buena reprimenda o dos hostias. En fin, no sé si esto ha servido de algo.

Vero dijo...

Prrr... mi padre la cuenta partiéndose de risa. Diecinueve meses al lado de casa, ale, por voluntario. Mmmm mi tío... prrr con los de la cabra, ale, por no presentarse voluntario. Tatuado y todo que vino (y hasta cuerdo!) Y mi compi, dice muchas cosas, y namás que repite: !joder qué mal lo pasé en Vitoria! :s

Mi impresión es que era algo impuesto que no era plato de gusto de... prácticamente nadie. Y en según que casos, un calvario. Así, visto desde fuera y en general. Que de todo habrá.

En cuanto a la utilidad, vaya usted a saber. A mi hermano no le hizo falta pa´ná. Menos mal que llegó a tiempo.

Saludos.

Hitos dijo...

Los primeros dolores de parto me dieron en ...

Que dice mi santo que reconoce a uno de la foto del economato y de paso me recuenta que hizo la mili en RAMIX 30 Ceuta Plana Mayor (esto me lo tiene que apuntar que se me olvida nada más decirmelo)

Pantagruel dijo...

Joselu, no me has querido leer derecho; ya desde el título hablo de la mili como una escuela de vida que se ha perdido; luego hablo de sus grandes ventajas, aunque sin enumerarlas, para no cansar; más adelante la llamo aprendizaje de vida, aprendizaje de vida y de corrupción, en fin, esto como beneficios que podríamos llamar sociales, que a título individual y personal son numerosos y variopintos los que históricamente se han extraído de ella. Tan es así que hasta su desaparición el recuento de sus buenos momentos y de sus enseñanzas ocupaba horas y horas en las tertulias masculinas, donde ahora solo se habla de fútbol. Gracias a ella se conocía España y a los españoles, a los asturianos de braveza, a los vascos de piedra blindada, a los valencianos de alegría y a los castellanos de alma... y eso que tú tuviste el infortunio de hacerla en tu propia tierra y entre tu gente, con lo que solo conociste a aragoneses de casta. Es verdad que ahora en esa misma época de la vida hay erasmus, o inter-railes, pero quizás no están al alcance de todos, como lo estaba la mili, y además es que a la gente, si no se le obliga, es que lo que quiere es irse al botellón de la esquina. Vaya por dios.

Vero, a la cabra siempre se iba voluntario; no había reclutamiento asignado a la cabra por sorteo, pero iban a los campamentos a hacer proselitismo y siempre picaban unos cuantos. Yo estuve en cuarteles de la legión algunas temporadas, creo que ya lo he contado. Allí no existía ningún momento de serenidad neuronal, pues la grifa se consumía de manera permanente; emporrado le escribía a mi novia, que más tarde fue mi ex, unas cartas que aun hoy me daría corte escribirle a nadie. Son esas buenas cosas irrepetibles de las que nos habla Joselu. Tu compi es que debe ser un raro.

Hitos, siempre que toco lo de la mili os doy permiso para hablar de vuestros partos, sobre todo del primero, porque los demas son ya como cosa de ejécito profesional. Si tu santo tiene tu edad, la Ceuta que él conoció se parecería ya poco a la que yo conocí en 1976-77, además, el estuvo en la Plana Mayor, y eso impone.

Abi E. dijo...

Hola Panta, si es le mismo Gaudí de León. El año pasado estuve por allí y un amigo me hizo esa foto, así que la he utilizado para ponerla en el blog, hasta que cambie de compañero.
Un saludo

frikosal dijo...

Creo que la escuela de la vida se la debe buscar cada uno por su cuenta. Por suerte fui objetor.

Pantagruel dijo...

Gracias, Abi E. Y te gusta el castillete hacia el que mira?

Frikosal, estoy de acuerdo contigo. Fuiste objetor por suerte o por elección? (Por suerte se podía ser "excedente de cupo")

frikosal dijo...

Ambas cosas, claro: tuve la suerte de poder ser objetor.

Antonio dijo...

Hombre Panta, mi tema favorito. Mañana entro al trapo que he tenido un mal día, Sólo comento una cosa. Yo fui a hacerme alférez de milicias porque, lo siento, no veía más salida. Perdí un hermano con 23 años, en esta vida, todo me ha salido bien pero mal, he pasado incluso hambre y mis padres hace veinte años que están enfermos. Digo ésto, porque, a pesar de lo anterior, puedo decir tranquilamente que la instrucción militar en la escala de complemento es lo peor que me ha pasado en la vida. Empezamos 3.000 y acabamos 1500. Lo demás, mañana con la cabeza más clara.

Gran tema, compañero.

Hitos dijo...

Mi santo me lleva 4 años y medio. Y si se alarga mucho el tema de la mili cuento los dos partos completos.

Si la mili es una escuela de vida, las mujeres que no la hicimos ¿suspensas en vida?

Pantagruel dijo...

Ahora está más claro, Frikosal.

Antonio, no te me pongas dramático a esta hora, hombre. Yo hice un único intento de milicias, cuando me llamaron a filas y me quedaban un par de años de carrera; me tiraron en el psicotécnico, con la mierda de entrenamiento que me costó subir la cuerda y saltar el potro. La escala de complemento con la carrera terminada se me hacía poco práctica (dos campamentos en veranos consecutivos, y las prácticas interrumpiendo las cosa profesional), así que no me presenté más y cambié el reemplazo hasta julio; el cinco de julio el último examen y el 7 tarifando desde el cuartel de Menacho de Badajoz pa San Fernando en un tren de los de entonces, con el petate a cuestas. Aunque me sentía ya ilegalmente detenido, no sabía aun lo que me esperaba en aquella escuela de vida.

Hitos, pos entonces igual casi coincidimos paseando por la Calle Real. Este post va todo de mili, salvo que alguien cambie el rumbo, así que comienza el relato, y por supuesto, las mujeres como siempre amputadas, incompletas, aunque algunas se apañaban mu bien con la canastilla de Doña Pilar Primo de Rivera, que en gloria esté.

Malo Malísimo dijo...

¡¡¡Excedente de Cupoooooo!!!

Hitos dijo...

Con lo mal que me sientan a mi los collares de perlas...

Borrasca dijo...

Panta estás en alguna foto???? Creo reconocerte en el grupo del economato, pero lo más probable es que sólo sea mis ganas de verte...

Besos borrascosos y feliz semana

Novicia Dalila dijo...

Estoy segura de que alguna lagrimita se te ha escapado recordando esos tiempos tan entrañables.... Si es que en el fondo sois unos sentimentales...
¿Y los amigos que se hacen allí para toda la vida?? Ese que luego vas al Diario de Patricia a que te lo busquen, porque le recuerdas enormemente y cuando te encuentras, resulta que el tío no se acuerda ni de tu nombre...
¿Y esas guardias continuas que disfrutábais tanto contando?? ¿Y esos amaneceres desde la garita... ese momento tan espiritual de encuentro con uno mismo y con el mundo???
A mí desde luego me hubiera encantado hacer la mili, aunque solo fuera para escribir un post tan completito como este...

¿Quien eres tú en las fotos? ¿Y Cicerón???

Verás cuando venga el Sargento Sánchez y lea esto... Ese llora fijo. Emosionaíto...

Hitos, yo tb dos partos tengo en el macuto pero tan rápidos que no darían ni para 4 líeas... Cuéntales los tuyos, que les van a encantar... Ahhhhhhhh, aquí es un quid pro quo o rompemos la baraja...

Buenos días de martes a todos... me voy a poner al tajo que ya voy con retraso...



Izquierda, izquierda, izquierda derecha izquierda.... Paso liiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiigero AR

(Nosotras tb hemos chupao mucha mili, que os creeis???)

Lázaro dijo...

Yo no hice la mili: me libré por exceso de cupo. Entonces, y ahora, me parecía una auténtica pérdida de tiempo. Tú dices, "tuvo que ser Aznar...", cierto, te guste o no, está en su haber, como en el debe de González se encuentra el haber enviado a Irak soldados de remplazo, que combatían el bromuro al ritmo de la egocéntrica Marta Sánchez. Hoy sigo pensando en esencia lo mismo de la mili: que era un secuestro legal injustificable. Me parecía increible que en los años ochenta se siguiese aceptando ir a la mili con tanta sumisión. De ahí que siempre viese con buenos ojos a objetores primero e insumisos después. Sin embargo hoy echo en falta en muchos de nuestros jóvenes un mínimo sentido de la disciplina, un mínimo reconocimiento del trabajo, del esfuerzo, del sacrificio, de la camaradería. Supongo que igual estas palabras suenan por estos lares un tanto "retro", pero veo una generación con el carácter muy poco forjado. Son muy flojos. Esta misma mañana se lo decía en clase, malhumorado por las pírricas notas obtenidas en un examen de filosofía moderna, que había afrontado con todas las comodidades del mundo. Por ahí, a veces, echo de menos la mili. A veces les miro (tanto a ellos como a ellas) y me digo, "qué bien te vendría a ti una buena mili". Sí, ya sé que me estoy convirtiendo en un carcamal. Y además, no hice la mili. Para más INRI.

Lázaro dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
frikosal dijo...

"Sin embargo hoy echo en falta en muchos de nuestros jóvenes un mínimo sentido de la disciplina, un mínimo reconocimiento del trabajo, del esfuerzo, del sacrificio, de la camaradería."

Efectivamente, incluso peor todavía de lo que tu dices. Pero esos valores yo no creo que deba aportarlos la vida cuartelaria.

Lázaro dijo...

Tienes razón, Frikosal. Ni debería ni debe, ni creo que, en esencia, los aporte, pero así de mal veo las cosas, cuando sólo se me ocurre añorar la "vida cuartelaria" para reivindicar esos valores.

Pantagruel dijo...

Joder, Malo, dos excedentes de cupo, tú y el Lázaro, entre tan poca gente... No sería enchufe?

Hitos, la de los collares no era Doña Carmen? También los llevaba Pilar? creo que se le quiso casar con Hitler... Será verdad?

Borrasca, si estoy o no en alguna foto lo dejo a la imaginación de los visitantes; el Dr. Mikel decía que antes o despues el bloguero cae en la tentación de mostrarse... Te supongo cada vez más repuesta. Un beso.

Novicia, no estarás confundiendo mi entrada con el comentario de Joselu, que sí que parece añorar esas cosas que tú enumeras? Yo no añoro nada de aquel maldito año largo, ni siquiera los 22-23 años que entonces tenía. Sobre quién soy yo, ya le respondí a la Stormy; quien es Cicerón está claro, no? Parece que el sargento se ha espantao con este post, lo cual que era uno de los objetivos. Se te ve suelta ordenando la instrucción, pero tienes que mejorar la dicción: "er, aro, er, aro..." no era tan nítida como tu la haces, sino así como regueldos o rebuznos. No acabo de levantar cabeza.

Amigo Lázaro, vuelves con las pilas cargadas; ya lo creo que te estás convirtiendo en un carcamal, y no solo por lo que aquí dices. Tu comentario en el asunto Losantos, donde Natalia and family, no tiene desperdicio. Te tiene fascinao el joio.

Estoy contigo, Frikosal, y no contigo -en este caso-, Lázaro.

Lázaro dijo...

Panta, y con permiso de frikosal, creo que nuestras opiniones no distan mucho.Con respecto al comentario sobre el amigo Fede, quizás preferías que dijese lo que no pienso. Qué quieres, todos tenemos nuestros defectos... Espero que sepas perdonarme.

Sargento Sánches dijo...

Señó Pantagruel. Llo creía que era uhteh un rohillo, pero me ha llegao ar corasón. Tiene uhté toh mi rehpeto. Tien rasón la señá Nobisia. De un lugá donde iva uno a aserse un hombre no se pué ablá asín como asín, como ase argún arféreh de complemento que e leío máh arriba. Esoh erang unoh señoritoh que se asíang ofisialeh en sai meseh po la cara. Y yo de sahento cuarenta añoh. Qué bergüensa!

Sargento Sánches dijo...

Ze me orvidaba: yo he vihto yorá shavaleh como torreh por habé sío esedente de cupo o po tené loh pié planoh. La bocasióng militás se yebaba eng la sangre dehde er nasimiento. Cuando nasía un ninyo siempre se le desía "anda que ahta que te bea asé la mili..."

Como a canbiao tó, copóng.

ID dijo...

Yo no hice la mili y no os envidio a los que la hicisteis por lo que cuentas. Me alegré de no hacerla (por miope) y no he cambiado de sentimiento al respecto.

Fui pacifista en su momento y ello confirmó mi postura entonces.

Sin embargo, hoy dia, no comparto la oposición de raíz a la mili. Siempre que esta fuese un servicio democrático y dedicado exclusivamente a la formación de los ciudadanos para la defensa, y no lo que se cuenta: choriceo, compadreo, abuso y degeneración.

No se si una mili decente sería posible, si lo fuese, y para ambos sexos, yo estaría a favor.

Novicia Dalila dijo...

Panta, es que yo no puedo rebuznar porque soy yegüa, no burra... De siempre he sido más de Furia que de Platero, con tolo mono que era... Al principio escribí un post sobre eso, pero no recuerdo si me lo traje en la mundaza...

Sargento Sánches, está usted dando clases particulares de escritura, verdad? Se le nota... No pone ni una hache en su sitio, pero los acentos los clava todos... Está dándoles clases de apoyo D. Santi??
Hay sitio para mí y mi idiocia???


Besos de miércoles.

Pantagruel dijo...

Lázaro, si a mí también me gusta Fede. Ya ves que le he dedicado un widget.

Sargento, tiene razón Novicia, pronuncias fatal, pero acentúas de puta madre. Sigue así.

ID, y apoyarías también que ese ejército de leva -una vez democráticamente entrenado y adiestrado- se viese obligado a partir a lejanas tierras para intervenir en conflictos que vemos y sentimos lejanos? Mantendrías en ese ejército la objeción de conciencia?

Novicia, Platero no era burra, sino burro. Dónde salía la tal Furia, que me suena? Enlázanos ese post, si lo sacaste del convento. Besos.

Sargento Sánches dijo...

Se hase lo que ze pué. Mi zobrino malluda musho. Dise que zoi máh burro que un arao. Qué bergüensa, hablahle asín a un tío, y militás!

Qué doh othiah le daba!

Anónimo dijo...

Yo lo que digo es que ¡¡qué trabajito tiene ese sargento para escribir así!!

Lázaro dijo...

Panta, no había visto el widget ese. Es que tu blog parece un álbum, con tanto cromo... Me alegro de que le reconozcas al menos un potencial.
En cuanto al sargento, debo decir que me mola un huevo. Supongo que se inspira en aquello del Jueves, creo, "historias de la puta mili". Pero lo clava el tío. Sí señor, sargento, aquí ha encontrado un fan. Le presento mis respetos. Y le invito a mi blog cuando publique algo, que últimamente ando un tanto remolón.

Hitos dijo...

¡Madre mia! equivocar a doña Carmen con dona Pilar ¡si levantara Franco la cabeza!

ID con lo que tu has sido... oirte hablar de una mili decente... hay que ver

Sargento Sánches dijo...

Señó Lásaro, ya que uhtéh no tubo el honó y la gloria davé esho er servisio militás,ni zabe lo qué é un shopo, m' imahino que pol lo meno fuma, le guhta er arpihte y va cong tíah ¿no? A vé zi vasé uhté otra maricona como toa ehta pandiya. ¿Yoró uhté cuando le tocó er esedente ese de loh cohone? Abélmelo disho a mi que tengo musho contastoh con la Plana Mayó.

Po lo menoh no eh uhté arfére de complemento. A mi masíang la vida impozible loh hioputah.

Antonio dijo...

Amigo Panta: de sobras sabes que lo mío no es escaqueo. Estoy remodelando la consulta con la mierda de la crisis y me las veo putas para seguiros. A ver si mañana te suelto la arenga prometida que estoy como el Malo con los albañiles.

ID dijo...

Hitos, gracias por el honor, pero creo que he perdido mucho individualismo con el tiempo (creo que positivamente) y no adoro con tanta devoción los ídolos del pacifismo... a veces no son de fiar.

Respondiendo a Panta, sí creo que nuestro país debe participar en acciones de paz, o más humildemente, de apaciguamiento. Pero, a bote pronto, pienso que un ejército de reclutas, como lo definí antes, queda fuera de ese cometido, al estar limitado a la defensa nacional.

Sólo si se considerase inconveniente el ejército profesional (¿es posible?) cabría plantearse la cuestión.

Malo Malísimo dijo...

Mi querida Mosca Cojonera, cuartelera en este caso, el amigo lázaro y yo mismito. Tres, tres elementos sin cartilla militar.No Panta, no fue enchufe, fue la Virgen Santísima y media Corte Celestial que se nos apareció. Al menos a mí.
Mi Sargento. De entrada que mire usted que yo miro su gorra y lo mismo veo un general de brigada, que para este menda lerenda, un chopo es un arbol, el peregil es para machar y las malas mozas le vuelven loco, las buenas, ni se arriman.

Malo Malísimo dijo...

Don Antonio, es que no había leído yo todas las cosas, joe... ¡Que ya se fueron y uno quen es pelín apañao, pues eso, que he lucido, igualado, lijado paredes y techos, pintado, limpiado, más la limpieza gueneral de la casa, "zafarrancho de combate", vamos que estoy "deslomao", "desrriñonao" o como dicen los fisnos que tengo lumbalgía, vamos que me "jartao de curra".

Pantagruel dijo...

Sargento, no sé como permite usted que Lázaro le llame señor sargento; vaya inculcándole algunas nociones de disiciplina y de conducto reglamentario y comience por enseñarle que a un sargento se dirige uno como "mi sargento", y en el peor de los casos como !Ay, mi sargento de mi alma!

Lázaro, de ese barroquismo acusaba yo tiempo ha a una célebre bloguera a la que el crsito de la vega no me permite nombrar; ya ves.

Hitos, tan mala es esa confusi´ñon? A mi me parecen ambas mujeres feas -lo cual no es malo de por sí- y Doña Pilar algo machola, que tampoco tiene por qué ser malo.

Nada, nada, Antonio, las obligaciones antes que las devociones. Pero qué coño es lo que estás remodelando?

ID, es que no es defensa de España, y del occidente al que pertenecemos, la participación en Kosovo, Líbano o Afganistán? Podrían convivir ambos ejércitos, uno para la defensa del territorio y ciudades asimiladas, y otro para las montañas y desiertos lejanos? A ver si Antonio se lo quiere preguntar a Carme (pronunciese Carma), con la que parece tener amistad y confianza.

Pantagruel dijo...

Malo, te has colao cuando ya me iba. Que la paz del señor sea contigo. Sursum corda.

Lázaro dijo...

Panta, que conste que lo mío ni es una acusación ni un intento de desmerecer nada, no quería ofenderte. Perdona si me he pasado. Sólo pretendía decir que no suelo reparar mucho en esos detalles, en los widgets o en los premios o en si hay unas etiquetas u otras. Voy directamente a lo escrito sin reparar en los adornos. Por eso se me pasan siempre esos detalles: en tu blog y en todos los demás. Sólo me he dado cuenta de la cantidad cuando busqué el de Federico, que, por cierto, me hizo cierta gracia, como algún otro que he descubierto (el de la izquierda garbancera, por ejemplo). Pero te presento mis disculpas de nuevo, si te ha molestado mi comentario. Aunque no sé si debería, porque te veo un poco rencoroso, ahí, cizañeando a nuestro Sargento, para que me meta caña. Eso no es de buenos camaradas blogeros.

Pantagruel dijo...

Lázaro, no te preocupes, hombre, que no tengo el enfado fácil, aunque es cierto que me voy haciendo más impertinente con la edad, como todo el mundo. El widget de la izquierda garbancera se lo debemos a Antonio Pierdepeso, bajo inspiración de Gutiforever y Natalia Pastor, que tienen un ingenio que te cagas. No sé por qué debería solidarizarme contigo más que con el sargento; aun no tiene blog, pero está dibujando un personaje tan interesante que debería abrirlo. Hace algún tiempo teníamos un visitante genial, "el opositor a notarías" que parece haber desaparecido, y es una pena que no tenga continuidad gente así.

Pantagruel dijo...

Por cierto, Lázaro, que me sorprende ver tu nombre formando parte de ese coro xenófobo y racista.

Lázaro dijo...

Lo siento Panta, pero, como digo, lo tengo claro: cualquier persona que venga a este país deberá respetar nuestras leyes. Me parece de cajón y no veo nada de racista en defender semejante idea. Y me molesta que ese señor mauritano reivindique determinados derechos sólo porque es su país resulten tradicionales. Yo no pretendo que abdique de ninguna de sus creencias. Al contrario, defenderé siempre que se le respeten. Pero diferente es y debe ser el cumplimiento de la ley. Si los demás aprovechan la circunstancia para dar rienda suelta a su racismo y xenofobia es problema suyo. Te puedo asegurar que no he empleado ni un segundo en leer los comentarios. Espero que al menos no me tengas por tal, aunque tal vez haga méritos para parecértelo.
En cuanto a lo del sargento, tienes toda la razón; es más, si yo tuviese que ser solidario con alguie, probablemente, lo elegiría a él. Un saludo, Panta.

ID dijo...

Panta, sólo he manifestado una línea de pensamiento en cuanto a la conveniencia de implicar directamente a los ciudadanos en las necesidades básicas del país como es la defensa, podría haber más áreas útiles.

Creo que el indivdualismo exacerbado actual es negativo individual y colectivamente.

De ahí a entrar en si Kosovo sí o Kosovo no para ciudadanos en formación militar (entiéndase, no "servicio militar") ya es hilar demasiado fino, no sé. Pero pienso que es secundario.

Pantagruel dijo...

Lázaro, estoy convencido de que no eres xenófobo ni racista, y pienso como tú: hay ideologías inadmisibles a las que no se les puede dar la más mínima oportunidad. Ahora bien, habiendo tantos sitios donde expresar esa postura, ir a expresarla allí es dar por bueno o por aceptado todas las barbaridades que estos energúmenos sueltan ("El decálogo progre obliga a respetar este tipo de barbaridades cuando proceden de otras culturas exóticas. Y si dices lo contrario, eres un fascista. Es lo que tiene la izquierda garbancera....", dice nuestro antiguo amigo Don francisco el de los galgos). Yo me cuidaría de hacerlo, por respeto a mí mismo. No me vale que no hayas leído los otros comentarios. Ya desde la propia entrada, con la cita de Oriana Fallaci ("la cobardía y el entreguismo de la izquierda respecto al islamismo, supondría que Europa acabará aceptando las mayores aberraciones morales en aras de la tolerancia y la multiculturalidad") se está pidiendo cuchillo para el infiel. El entreguismo es de la izquierda; la derecha, ya se sabe: MANO DURA. LEÑA AL MONO HASTA QUE REVIENTE.

ID, yo no estoy seguro de que todos los españoles tengan que participar en la "defensa", como no todos están comprometidos con la sanidad, con la enseñanza, o con la fiesta taurina. Lo que si es claro es que en democracia, el ejército y sus mandos han de obedecer al poder político y abstenerse de tener ideología propia, sea para su sala de banderas o para trasmitirla a los reclutas. Esto era imposible sin quitar a los españoles de las garras de la institución; claro que tampoco me creo que la mili terminase con esa finalidad; cuando se abolió el servicio militar obligatorio en España hacía décadas que no existía ya en ningún país de "nuestro entorno". El ejército cutre con centenares de miles de soldados, decenas de miles de suboficales y oficiales, miles de jefes, centenares de generales, CETMES en desuso, camiones y material de cartón piedra, era carísimo y absolutamente impresentable.

Sargento Sánches dijo...

Eng er servisio militás aprendió a leé i a ehcriví musha hente. Como llo. Teneih que ehtá agradesíoh. ¿Qué bergüensa!

Lázaro dijo...

Panta, vuelves a tener razón, o, al menos, parte de ella. Te me estás poniendo un poco insoportable, con tanta razón. Si intervengo en el blog de Natalia es porque, a diferencia de lo que tú crees, y, a lo mejor, también en eso vuelves a atinar, Natalia aborda los temas de una forma respetable, aunque en ocasiones discrepe, y, en lo que a mí respecta, al menos, ha ejercido siempre una correcta moderación de su blog. Aunque sí que es cierto que hay ocasiones en que sus comentarios o sus entradas desbarran un poco. Depende del autor. Pero intervengo siempre que el tema me motive lo suficiente y lo hago, como te digo, por respeto a Natalia, que, al menos en lo que a mí respecta, nada ha hecho para no merecérselo; más bien, al contrario, conmigo siempre ha sido muy cortés. Sé que no te tengo por qué dar explicaciones, tampoco tú me has hecho nada para no rendirte, al menos, la misma pleitesía.
Señor Sargento, mi hermano tenía un amigo que, en la mili, tenía que enseñar a leer y a escribir a los iletrados que allí llegaban. El pobre andaba siempre arrestado, porque sus alumnos no les daba la gana aprender nada y tampoco podía echarles a ellos la culpa, por la cuenta que le traía: un arresto era lo menos malo. Así que usted debió ser un excelente alumno. En cuanto a lo de si lloré el día que salí exceso de cupo, debo confesarle que sí, pero de alegría. Y lo de las tías y el alpiste y eso, simplemente, me va a permitir que le aconseje una visita al blog de borrasca: ya me contará. Reciba usted mis más sinceros respetos.

Sargento Sánches dijo...

Señó Lásaro, le sarva lo de lah tíah pol que alegrase de no hasé el servisio militás eh de mariconah.

Pantagruel dijo...

Querido sargento, es verdad que muchos aprendimos a leer y a escribir en la mili, y así nos va. Mire al Señor Lázaro que, como no aprendió allí, escribe con finura y buena letra, de forma que hasta en las casas-bien, como la de Doña Natalia -esa no la ha visitao usted aun, por cierto- es bien recibido, y sus comentarios aunque dispares con la línea general, son atendidos y publicados. En cuanto a las mujeres, es verdad que Don Lázaro anda últimamente un tanto borrascoide.

Antonio dijo...

Bueno Panta: allá voy.

Ejército de reclutas obligados y democracia son términos, en mi opinión imposibles. El ejército, como la iglesia, sobrevive gracias a la jerarquía. Hoy nadie entiende que alguien le mande porque sí. No es bueno ni malo: es así. Recuerda la película "Rebelión a bordo" en la versión de Melón Blamdo. El capitán Blight le pregunta al señor Christian: "Porque cree usted que un marinero arriesga su vida subiendo a un mástil a mi órden? Brando responde: "No sé... supongo que quiere ser un buen marinero." El capitán le mira riendo y le responde: "No sea ingenuo. Lo que le hace subir es el miedo al castigo. No lo olvide jamás."
Sabias palabras.

Te dejo con un discursito que dió en tu tierra Millán Astray. No sé si todo el mundo sabe que leyó el Código del samurai y se quedó el tío alucinao.

Dice así: "Los ricos tenéis que dar a vuestros criados y obreros la parte que les corresponde de las ganancias, si las hay. Tenéis que quererlos porque no son de otra raza aparte. Y si después de esto levanta el puño crispado en son de amenaza, a ése lo mataremos, lo exterminaremos.

Pero al que ha levantado el puño engañado, a ése hay que atraerlo y con cariño hacerle desarrugar su mano".

Antonio dijo...

Menudo hijo de puta.