martes, 28 de octubre de 2008

El dolor, ese amigo

Conocí a un niño que era insensible al dolor, literalmente insensible. ¡Qué suerte!, dirán algunos. No. Aquel niño sufrió mucho y murió antes de llegar a adolescente. Malcreció entre fracturas indoloras que le deformaban los miembros, quemaduras múltiples, erosiones y heridas que le destrozaban la piel. Su propia lengua estaba destrozada por mordeduras involuntarias. No había forma de protegerle contra nada, contra ninguna agresión, si hubiera sobrevivido más no le habría dolido una potencial apendicitis, ni un infarto, que no le habrían avisado....

Murió porque su insensibilidad al dolor, -una anormalidad del desarrollo de su sistema nervioso que le hacía carecer de las fibras y terminaciones nerviosas apropiadas-, iba unida a una falta de sudor por ausencia de glándulas sudoríparas -sistema nervioso y piel proceden del ectodermo, una de las tres capas embrionarias-, y esto le hacía muy propenso a sufrir golpes de calor, uno de los cuales acabó con él alrededor de los quince años.

No es pues ninguna suerte ser insensible al dolor. Filogenéticamente el dolor en un instrumento de defensa frente a agresiones –externas e internas- que se ha instalado evolutivamente en todas las especies porque resulta imprescindible.

En la especie humana el sustrato para la percepción del dolor es particularmente complejo, y en él están envueltas desde las terminaciones nerviosas de la piel y algunos órganos hasta áreas de la corteza cerebral sobre las que proyecta sus conexiones el tálamo, núcleo cerebral donde todas las vías del dolor hacen recambio. Una parte importante de la información llega al sistema límbico, donde se elaboran las emociones.

El dolor no solo se percibe, sino que se reconoce como tal y se interpreta, encajándolo en el contexto que lo provoca. No son lo mismo los dolores del parto, -llenos de sentido para la madre-, que el dolor insufrible y absurdo de algunos cánceres avanzados. No es lo mismo el dolor de una muela que nos aflige y nos atormenta “desde fuera” que el dolor del cilicio que los penitentes se ponen voluntariamente para mortificar su carne. No es lo mismo el dolor que produce una jaqueca por terrible que sea, que el dolor que provoca la tortura, del que se puede huir si se delata...

El sistema nervioso humano puede fallar en la percepción del dolor –insensibilidad al dolor, como la del niño que comenté-, pero también en el reconocimiento de una sensación dolorosa como tal –agnosia para el dolor, se siente el dolor pero no se reconoce-, o en la interpretación del propio dolor –asimbolia para el dolor, que hace al que lo padece incapaz de elaborar las respuestas adecuadas a una sensación a la que no es capaz de atribuir significado-.

Estamos acostumbrados al sufrimiento que el dolor provoca, pero no a la indefensión que produce su ausencia, indefensión física, pero también emocional y ética, si es que pudiéramos decir que estas no son también físicas.

Subida al monte Calvario. Luca Giordano (Tomado del blog "Profesor en la secundaria",

24 comentarios:

Likuid dijo...

Instruyéndome de buena mañana.
Gracias Panta.

Dr.MIKEL dijo...

Y los dolores del alma, querido colega quien los atiende?

Pantagruel dijo...

Querido colega, uno de los leitmotiv del autor de este blog es que el alma no existe... Cómo podría doler?

Gracias, Likuid, que te aproveche.

Pantagruel dijo...

Con todo, Dr. Mikel, algunos de los dolores a los que me he referido, podrían adscribirse al alma, si existiese. Quién crees tú que habría de atenderlos? El confesor? El psiquiatra organicista? El psicoanalista? El médico del seguro? La enfermera de noche? El amigo del alma? El/ la partenaire? El kioskero de la esquina?...

Malo Malísimo dijo...

Panta este es de 10 y cum laudem.

Un profe cualquiera... dijo...

Hola, Pantagruel
Gracias por pasarte por el blog que acabo de abrir y por tus comentarios. Y gracias también por el poema de Swinburne.

yotambiensoyprofesor. blogspot.com

Borrasca dijo...

Pantagruel creo que sufro de agnosia para el dolor, aunque puede ser tontería, el caso es que cuando el médico me pregunta en la consulta si me duele, arde, quema, si siento como una punzada; nunca he sabido que responder...
Por suerte tampoco creo en los dolores del alma, ahí si estaría grave jajajaja

Besos borrascosos

Pantagruel dijo...

Ay, Borrasca, donde has de sentir dolor, ardor, quemazón o punzadas, según tu médico??

Hitos dijo...

El dolor nos da miedo, o nos paraliza o nos asusta o... nos avisa de que algo va mal; que para eso está ¿no?

Para los dolores del alma (si existiera)no es necesario un médico. La curamos escribiendo blogs, al menos yo.

Bonito y acertado artículo.

panterablanca dijo...

Supongo que se podría decir que no sentir el dolor es como ser un inconsciente físico, que no mental. Y una persona que no siente el dolor, ¿puede sentir el placer?
Besos de pantera.

Pantagruel dijo...

Supongo que sí, Pantera. No encuentro nada que lo impida, salvo que el problema sea una indiferencia emocional, que también la hay.

Hitos, tú crees que escribir blogs cura algo? No sé.

Buen día.

Novicia Dalila dijo...

El título del post me parece acertadísimo... El dolor, para algunos es casi como un amigo, por el tiempo que lleva a tu lado.
Un caso igual que el del niño que dices salió en House una vez. Lo describían casi como lo has hecho tú, aunque la verdad, yo prefiero las explicaciones que encuentro aquí en tu casa. Ya te dije que siempre salgo con la sensación de haber aprendido algo, y eso es muy importante para mí.
Yo soy de los que sufren dolores casi a diario. No excesivos, casi nunca insufribles, pero prácticamente diarios.... De hecho, no hace mucho, mi marido, que sale de casa cuando me levanto yo, vino a despedirse y me pilló tumbada en la cama, inmóvil y mirando al techo:
"Que haces???"
"Nada. Buscándome el dolor de hoy, que no lo encuentro"...

Hoy, sin ir más lejos, cuando me he despertado tenía un dolor en la zona lumbar que he tardado casi 5 minutos en poderme levantar... La espalda me ha dolido toda la vida, aunque bastante menos, mucho menos, desde hace 3 años que dejé de fumarme los 2 paquetes que me tiraba diarios... Seguro que tiene algo que ver.

Muy interesante Panta. Gracias por compartirlo.

Un beso

Novicia Dalila dijo...

Otra cosita... El dolor del alma que mencionaba el Dr. Mikel.... ¡¡¡Ese si que hace polvo¡¡¡ No sé que especialista llevaría estas dolencias... No sé si tienen cura realmente.

Pantagruel dijo...

Novicia, dice un amigo que si despues de cumplir los 50 despiertas y no te duele nada es que estás muerto... Veo que no es tu caso, aunque aun no hayas cumplido 50.

Y un ruego, mantenerme a House a distancia, que no he visto serie de médicos más embustera y falaz que esa; al principio la encontraba original a pesar de los pufos de enfermedades y diagnósticos y tratamientos falsos y tramposos y engañosos que mete; luego ya me resulta insufrible, no ya como serie de médicos, sino como serie de ficción.

Con respecto a los dolores del alma interpelé al Dr. Mikel, pero no nos da respuesta.

Ricardo dijo...

Ayer tuve dolores sin tenerlos. Me explico: me senté en el sillón del odontólogo y me dolía por todas partes el tiempo que estuve allí, que fue nada menos que 2 horas y cuarto. ¿Qué te parece?.
Como tenedor de más de 50 estoy perfectamente vivito y coleando: me duelen muchas cosas.
Como el Dr. Mikel tarda en contestarte, te diré que es difícil decir algo, ya que alma sólo tiene monseñor Rouco y los que no creeemos sólo somos personas. Un saludo.

Pantagruel dijo...

Un saludo, Ricardo. Me alegra -en ese sentido- que te duelan cosas. La anestesia del dentista da una idea de la insensibilidad al dolor; si uno intenta comer algo antes de que pase el efecto se destroza la leungua sin darse ni cuenta.

Disiento de tí en lo del alma. No solo la tiene Don Rouco, también Don Cañizares, Don Blázkez y Don Martínez, y por delegación el mercenario Jimenez Losantos y Natalia Pastor y su troupe. La tienen y además hacen mal uso de ella.

Ricardo dijo...

Amén.

Joselu dijo...

Los blogs nos hacemos eco, nos reflejamos, continuamos reflexiones sugeridas en algún lugar. El dolor es también un aliado como demuestras en tu post. La ausencia de dolor físico es una enfermedad peligrosa, igual que la ausencia de dolor psicológico ante el sufrimiento de los demás. Todos nos vamos insensibilizando a medida que avanza la vida. Contemplamos las desgracias ajenas y decimos ¡vaya por Dios! Y, por dentro, nos hacemos la reflexión ¡qué suerte que no me haya tocado a mí! La ausencia total de empatía hacia el dolor de los demás raya con la psicopatía o también el fanatismo político o religioso. Pienso en el etarra que asesinó al hombre que de pequeño le había salvado la vida. Años después le puso una pistola en la nuca y lo mató. Sin remordimientos probablemente. Era necesario. De aquí sacaría la conclusión de que el dolor en la vida (físico o psicológico)es un componente de normalidad y sanidad mental. Interesantes reflexiones sobre el dolor.

Pantagruel dijo...

Ciertamente, Joselu, gracias por tu comentario.

Paco Centeno dijo...

Es muy interesante la evolución del sistema nervioso para todas las percepciones, también para el dolor. Hacia fuera, se puede definir con una precisión milimétrica donde nos duele. Hacia dentro no somos capaces de concretar con esa precisión y eso permite a los médicos tener trabajo. Las inervaciones hacia nuestro interior están mucho menos desarroladas y parece que, entre otras razones, para que no suframos tanto. ¡Qué pasará ahí dentro!.
Me gusto tu post Panta. Se nota que estás aquí.

Pantagruel dijo...

Es cierto lo que dices, Paco, el dolor que viene de afuera lo localizamos con precisión, el dolor visceral nos engaña y se proyecta en sitios equivocados; el infarto de miocardio puede doler en el pecho, pero también en el brazo o en la mandíbula, lo que parece un cólico nefrítico vulgar puede ser una aneurisma de aorta abdominal, que se va desgarrando, revienta y mata. El "síntoma dolor" sin otros síntomas acompañantes es jodido para el paciente y para el médico. Hacen sufrir tambien a paciente y a médico los dolores "sin causa" que saturan las Unidades de dolor. Cuando vemos en películas cirugías sin antes de la era de la anestesia apenas lo podemos creer. El dolor más insólito: el del "miembro fantasma" de los amputados.

Novicia Dalila dijo...

Panta,
Te prometo que ya no traigo más al doctor House a tu consulta... Pero es que a los que somos profanos en la materia, nos suena fenomenal todo lo que dice, más que nada porque no entendemos nada....

No llego a los 50 todavía, aunque cada día llevo peor irme aproximando tan rápidamente... Es que el tiempo vuela una barbaridad. No da tiempo a asumirse.

Susana dijo...

Vale me habeis convencido...el dolor es bueno...Pero no me lo negareis ! Qué bien se está cuando no te duele nada !.
Aunque yo no llego a los 50 también me duele algo todos los días y el día que no me duele algo, me mosqueo.
Cuando era adolescente en una ocasión tenía un dolor de muelas impresionante y una amiga me decía que la única forma de que no me doliera era repetir continuamente " no hay dolor, no hay dolor " y al final este desaparecería. Después de intentarlo ( lo que hace la desesperación )me pareció que aquello podría funcionar si lo que me doliese fuera un brazo pero siendo la boca cada vez que la abría para repetir la frasecita me entraba aire frio y aquello pinchaba más. La mande a tomar por piiiiiiiiiii , me tomé un calmante , me acosté y llamé a mamá ( que era mejor que un Nolotil )

Pantagruel dijo...

Novicia, haz con House lo que quieras, que no debe un bloggero regañar a sus visitantes por nada, sino al reves, agradecer incluso las críticas y las trolladas, aunque no sea el caso.

Susana, sabemos lo bueno que es estar sin dolor porque lo hemos experimentado. Ugual que la salud, que no se nota, hasta que se pierde. Te hizo mas efecto tu mama que el nolotil? Nada como una mama...