jueves, 9 de octubre de 2008

Instrumental



En lo que se refiere a la reproducción, la evolución, -o el diseño del sumo arquitecto- ha gastado varias putadas a la hembra humana. Una de ellas es que el desarrollo del cerebro -y por tanto de la cabeza- en nuestra especie, y la bipedestación con los cambios de arquitectura pélvica que conlleva, dificultan en extremo la salida de la cría por el canal del parto, con no pocos problemas y complicaciones que hoy se resuelven con el fácil recurso a la cesárea.



Cuando la cesárea no era tan accesible, existían diversos utensilios -algunos aun hoy existen- destinados a facilitar la salida del naciente, dilatando el canal y tirando de él para sacarlo entero –fórceps, más tarde espátulas o ventosas-, o en último término –una vez muerto en el atasco- destrozándolo para sacarlo como fuese. Uno de esos aparatos es el basiotribo, que veis en las imágenes más abajo. El pincho perforaba la cabeza del bebé, que luego con la tuerca y la palometa se estrujaba entre las palas para disminuir su volumen y que así saliera, ya de cualquier manera, en un festival de líquido amniótico, sesos, sangre, orina y heces. Ni que decir tiene que estos procedimientos se llevaban también a la madre por delante con no poca frecuencia.

Basiotribos

Me contaron la anécdota de un médico rural que, habiéndosele atascado un parto, intentó torpemente usar los fórceps, metió las manos como pudo, forcejeo una y mil veces, y finalmente mandó recado a un especialista en obstetricia para que acudiese, diciéndole que, por favor trajese el basiotribo pues el feto había muerto. Llegó el especialista y aplicó la trompetilla sobre el vientre de la exhausta parturienta. “Pero cómo me dice que use el basiotribo –le dijo al galeno rural-, ¡este niño aun late!”.

El torpe médico cogió del brazo al obstetra, –rogándole silencio con un dedo sobre los labios-, le arrastró a un rincón de la habitación, y llevándose la otra mano al bolsillo sacó de él un ojo arrancado a la criatura en el forcejeo, que enseñó veladamente al especialista, a ver si le entendía de una vez.

Tranquilos. Esto ocurrió a finales del XIX.

24 comentarios:

Hitos dijo...

Te veo de un humor estupendo.
Joe, contando estas cosas se le quitan a una las ganas de cenar.

Pero para instrumental... ¿Para cuando piensan inventar algo mas liviano en ginecología?

En todos los campos se avanza un güevo y aun estamos con artilugios medievales para hacerte una simple exploración. Desde ese potro al que hay que trepar mientras el médico te dice que te relajes. Si te relajas seguro que te das un hostión porque te escurres al suelo. Terminas con los talones destrozaos de hacer presión en esos estribos.

Pero lo más acojonante fue una vez que me hacían una prueba de noseque y me dicen "Tranquila, te vamos a meter una burbuja de aire en las venas para ......" ya no me enteré de más ¿en las pelis no era esa una forma de asesinar sin dejar rastro?... no me morí.

¡¡¡Cuanto daño a hecho el cine!!!

Pantagruel dijo...

Un ginecólogo grande y barbudo exploraba a una gitana colocada en el potro -vaya tela con el potro- y le explicaba: "Ahora le voy a meter las valvas, no se asuste" ¡¿Las balbas me va usté a meté?! No es apócrifo.

No sé como os dejais.

Lo de la burbuja de aire es más bien mito que otra cosa, pero todos los familiares en los hospitales andan siempre muy preocupaos vigilando el gotero, por si se acaba y se mete la famosa burbujita...

Ricardo dijo...

Supongo que un relato similar quería hacerme un amigo ginecólogo -además atiende a lás féminas de mi casa- y le dije, cuando supe de qué iba,que esas cosas se las contara a los que le debían algo. Resulta que me lo he tragado íntegramente y no soy deudor tuyo, a no ser por el aprendizaje de los temas que tratas relacionado con la ciencia médica, pero este relato no es de los míos.

Una anécdota de un nacimiento de la antigüedad: nació un niño y como no lloró fue directamente a "un tinajón lleno de carámbano". Eso lo hizo el médico que, dicen, ayudó a mi madre.

Pantagruel dijo...

Ese infanticidio que cuenta Ricardo me recuerda al que en la novela de D'Annunzio - película de Visconti, El inocente, comete el padre putativo de la criatura dejándole en el balconcillo de su palacete en la ciudad nevada mientras la familia está en misa del gallo; el niño era fruto de los escarceos de Laura Antonelli con su amante.

Susana dijo...

Panta, eso no se hace. Hoy que ya estoy mejor y venía con ganas de comentar, me sales con esto. La leche. Que desagrable, por Dios. Qué curioso , estas cosas me afectan ahora que ya soy mamá, antes las leía y como si nada.
Y sí, todos los instrumentos de ginecología parecen inspirados en los que habían en los sotanos de la Inquisición.
Buenos días a todos.
Voy a darme una vuelta por el resto de entradas que llevo mucho retraso. :)

Likuid dijo...

Tengo la suerte de que mi hija nació de parto natural, aunque mi cabeza aún tiene las muescas de los forceps.

Ricardo dijo...

Pudo ser un infanticidio, pero el crío al contacto con el carámbano revivió y sigue por estos mundos. No tengo claro si le quedan secuelas de aquel momento, ya que tiene muchos momentos de cabroncete en potencia. Un saludo

Novicia Dalila dijo...

Agradezco tu visita a mi casa, Panta.
Respecto a este tema, que encuentro muy interesante, creo que debemos dar gracias de que la ciencia avance, no sólo en técnica, sino también en humanidad. Ya se piensa tanto en la madre como en el niño, y se tienen en cuenta las secuelas, y se intenta que, además de nacer, tengan una calidad de vida...
También conozco en mi entorno 3 casos concretos de niños con parálisis cerebral por culpa de malos partos que seguramente se podrían haber evitado.
Creo que los médicos necesitan tener una vocación y dedicación mucho mayores que cualquier otro profesional. Son vidas humanas las que tienen en sus manos. Una equivocación (humana, desde luego), una negligencia, una desidia, pueder arruinar la vida a muchas personas...

Un saludo,

Dr.MIKEL dijo...

Acerca de las técnicas obstétricas que empleaban los antiguos mexicanos, se han conservado datos importantes sobre las prácticas que empleaban para la preparación del parto.
Llegado el momento del parto, la partera bañaba a la mujer embarazada en un baño termal y después le daba a beber una yerba molida y cocida con agua, que producía contracciones regulares y fuertes. Si el niño no nacía, se le daba cola de tlacuache molida, que era muy fuerte. Sí se presentaban problemas y el parto se retardaba, la partera nuevamente daba una baño de vapor a la embarazada y le daba de beber un oxitócico; si esto no producía efecto se levantaba en alto a la mujer moviéndole la cabeza con ambas manos y golpeándole la espalda para ayudar a la expulsión del niño.
Pero si todas estas maniobras no resultaban, la partera introducía su mano en la vagina y con un cuchillo de obsidiana cortaba el cuerpecito y lo sacaba en pedazos para intentar salvar la vida de la madre.
Asi que ya podeis seguir poniendo a parir a los medicos del seguro.

Hitos dijo...

Anoche despues de comentar me acordé que Susana te lee por la mañana en el desayuno y me dio penita de ella.

Pantagruel dijo...

Si que es un poco truculento esto, Susana, pero "está basado en un hecho real" como la vida misma. ¿Es que has estao malita?

La suerte la tuvo ella más bien, Likuid. Aprovecha las muescas para colgar algo.

Ricardo, no serás tú el que revivió en el carámbano... Si es así te sentó muy bien.

Novicia Dalila, no es que yo quiera defender a nadie, y menos generalizar, pero en los partos que resultan en niños con parálisis cerebral a veces ocurre que el niño ya venía mal y no "colabora" (vienen de nalgas, estan faltos de tono muscular y se meten mal en el canal del parto...). A veces no hay negligencia ni mala práctica, pero las familias inevitablemente buscan un culpable, porque son cosas dificiles de aceptar y asumir; los ginecólogos se curan en salud y hacen muchas cesáreas. por supuesto que en ocasiones si ocurrió que las cosas se hicieron mal.

Conocí en Sevilla la época del parto EVA (Estimulación -con oxitocina -, Ventosa, Analgesia -con pentobarbital-). Las mujeres parían con dolor, medio dormidas, pero luego no lo recordaban, y los niños salían deprimidos por los barbitúricos, ellas siempre con episiotomía -el corte oblicuo que se da en el borde posterior de la vagina para dirigir el desgarro lejos del ano-; al acelerar el parto con la estimulación y la ventosa el desgarro era una constante. Es posible que algunos de los problemas que tienen hoy los sevillanos sean secuelas de esta forma de nacer. A las "modennas" que llegaban solicitando un parto "natural" las auxiliares y matronas las trataban con "esmero" hasta que acababan reclamando a voces el suero analgésico. Cosas del seguro. No sé como irán las cosas hoy con la epidural, pues ando lejos de esas partes.

Pantagruel dijo...

Hitos, tú crees que le habrá sentao mal el desayuno a Susana? No me lo ha parecido, pero disculpas si es así, que hablar del cuerpo humano trae estas cosas. Volveré a la pintura y a los viajes.

JOSÉ dijo...

Impresionante, me ha venido a la mente el garrote vil.

Un saludo

Susana dijo...

Gracias Hitos bonita por acordarte de mi. Yo también me he acordado de Panta cuando lo he leido...:)( ahí va mi muñeco sin nariz )

Novicia Dalila dijo...

Claro Panta. Yo cuento con eso también. Con las dificultades que traiga el niño... Y es verdad lo que dices que los padres necesitan "un culpable". Yo seguramente lo hubiera hecho así de estar en la situación.

Dr. Mikel, yo he parido dos veces, las dos fenomenal, sin problemas, rapidito... entonces la epidural no se ponía siempre, como ahora (no soy prehistórica aunque suene así), o sea, que con los dolores normales, pero te aseguro que jamás elegiría una clínica privada para dar a luz. Soy de la opinión de que ese tipo de cosas, mucho mejor en la seguridad social...

Un beso

Anónimo dijo...

Francamente creo que los virus resultan más plásticos que los Basiotribos.

En cualquier caso, tu idea de volver quizá a la pintura o la historía me atrae. No es ya que nos hayas endilgado dos sesiones de horrores, es que el área de comentarios también se resiente.

ID

Pantagruel dijo...

La sanidad prívada se sostiene en nuestro país eng ran parte porque parasita a la pública. Saben que en último término está la públicas para sacar las castañas del fuego si las cosas se complican.

Anónimo, pues el área de comentarios no la veo yo mal. Démosle una oportunidad a los horrores...

Esther dijo...

hemos tenido suerte de nacer en estos tiempos sino tiempo atrás no se sabe si hubieramos llegado o no a este mundo..Lo que relatas del niño que le sacaron el ojo es que se me pone la piel de gallina brr pobrecillo.Menos mal que la medicina ha avanzado mucho en eso para facilitar el camino a este mundo..

Saludos

Paco Centeno dijo...

Con los enormes avances de la ciencia médica en el instrumental, fijaos, hasta microcámaras en la laparoscopia, y no se avanza en elinstrumental de "esos otros orificios". ¡Y no lo digo sólo por vosotras, acordaos del palpo rectal para la próstata!.
Saludos

Satine dijo...

se me ha quedado muy mal cuerpo...menos mal que la ciencia avanza...Besos

Borrasca dijo...

Pantagruel con este post rememoré una clase de medicina forense, el profesor era igual o más descriptivo que tú, un día hablando de los detalles del aborto mediante sonda me fui escurriendo de la silla desmayada, ahora no lo hice porque los años no vienen solos y como que ya estoy curada jejejeje

Respecto a lo que me dices en tu comentario: "cigarro que hayas tirao no lo vuelvas a encender" se nota que nunca te ha tocado una rumba=fiesta a las 5 AM, cuando ya se le acabó a todo el mundo el tabaco y no hay ninguna tienda abierta para ir a comprar, me acuerdo de todos prendidos=ebrios buscando las colillas grandes en el suelo para encenderlas, suerte que yo no fumo y no me tocó pasar por esas...

Te deseo un feliz fin de semana y te mando un besito borrascoso

Pantagruel dijo...

No sé, Paco, igual se ha avanzado; yo no estoy actualizado en esto. El tacto rectal sigue vigente, creo, así que mejor mantener al urólogo a distancia.

Tranquila, Satine, que sí, que avanza.

Lo del aborto es terreno abonado para muchas demagogiaa; no entro.

El fandango en realidad dice: "Cigarro que se ta apague no lo vuelvas a encender". Eso es lo que quería decir. En mis muchos años de fumador reencendí en muchas ocasiones colillas por no salir, y eso que entonces era mucho más fácil encontrar. Buen finde y besos para tí.

Joselu dijo...

Me han contado que en países como Holanda no está tan extendida la aplicación de la epidural como lo es en España. De igual forma en muchos países existen diferentes formas -mas naturales que la única existente en España- para dar a luz. La obstetricia en este país cree haberse modernizado con el uso de la oxitocina, la episiotomía, la epidural, pero todavía tiene que avanzar a un grado de desarrollo que esté más en función de la parturienta que de los ginecólogos y matronas. Yo asistí al parto de mis dos hijas y no hubo ningún problema aunque utilizaron las espátulas para extraer a una de ellas. La entrada es sencillamente, como comentan algunos lectores, horrorosa. ¡Qué espanto! Me gustaría saber cuál es tu profesión.. Tu diversidad de intereses me sorprende. Un cordial saludo.

Pantagruel dijo...

En mi opinión la medicalización del embarazo y del parto tiene sus inconvenientes. La medicina entra a saco en lo que es efectivamente un proceso natural y de alguna manera lo expropia. En nuestra cultura el parto tiene mucho de mito y tabú; algunos ginecólogos soviéticos afirmaban que el dolor del parto era inexistente, meramente cultural y fruto de la maldición bíblica "parirás a tus hijos con dolor". Lo contaba Boletta LLusiá, tío de Ana Botella, y catedrático de Ginecología de la Complutense durante muchos años en su tratado, donde, hablando de la preparación de la madre para el parto, también decía que "desde un punto de vista médico, ético y social es conveniente que la mujer no salga de casa a trabajar". Esto se les enseñaba a los aprendices de médico hasta los 70 como mínimo. En fin, que el campo de la reproducción es terreno abonado para mucha charlatanería.

Es cierto que hoy, con la ecografía sobre todo, muchas complicaciones del parto son previsibles: partos gemelares, implantación baja de la placenta, posición del feto,... y estos partos de alto riesgo son necesariamente hospitalarios, pero otras veces la complicación surge de pronto, -el prolapso de cordón por ejemplo, o la rotura del útero-, y si una mujer está pariendo en la tranquilidad de su domicilio, o en una clínica naturista con juegos de agua, cuando llegue al hospi será tarde. Yo diría que lo mejor es un parto tan natural como sea posible y en un medio hospitalario. Pero ya digo que yo ando lejos de estos asuntos.

Con respecto a mi "diversidad de intereses", Joselu, te diré que hay en mi profesión un dicho atribuido a uno de nuestros primreros padres de la brillante época de la convivencia de las tres culturas -si eso existió alguna vez-, que yo me permito generalizar: "El profesional que solo sabe de su profesión, ni de su profesión sabe". Lo que pasa es que en todo lo demás se es solo diletante.